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La palabra dada
Cuando doy mi palabra, no es que la preste, es para cumplirla aunque el viento sople del este- Mi palabra te he dado a tí ha sido entregada, ya no te libraras de esta enamorada- Es palabra sellada a ella me ajusto con gusto, No duermo, no como, ni nada. Así que nada de malos pensamientos que a mi palabra no se la lleva el...
Mi parque
El fresno se yergue gigante con sus hojas verdes y brillantes Y el viento fuerte, mueve sus ramas desafiando su fortaleza. Los pájaros se acurrucan y cantan entre sus ramas y uno a uno van bajando para beber del agua que que les he dejado en la fuente. La calandria y el zorzal primero, a veces un cardenal, y entre los más...
Uno de la barraca
De los personajes que deambulaban por la barraca, uno destacaba por lo singular: el Nené Rosado. Un hombre rudo, de trabajo, de complexión gruesa pero pequeño de estatura, no medía su fuerza. Bajaba las bolsas de portland del camión Dodge del 40 y las estibaba en el...
Judas Maneco
-...Pero date cuenta Maneco... la propiedad privada es ilegal, date cuenta, que nació de una inmoralidad, de algún decreto real o porque a algún milico general se le antojó en su momento. Porque fijáte hermano, que antes, en la época del abuelo de Sepé y de aí...
De cuando Don Tito decidió ser Luthier
Por aquellos años el tiempo rendía un poco mas y hasta alcanzaba para ahorrar un poco de él. Fue justo por ese entonces que Don Tito decidió tocar la guitarra, pero tenía una pequeña carencia instrumental, no tenía guitarra. Entonces es ahí, cuando regresó a lo del...
Poemas
Pájaros
Mi alma descansa en el sonido roto de un gorrión.
Hay un pájaro herido sobre el lecho del monte.
El follaje sufre la ausencia sonora de la parvada, en la huida se quiebran miles…
El brillo de las noches
Esa noche hacía más frío que de costumbre. La soledad del cuarto mostraba los cambios de la rutina nocturna. Hace tiempo que no podía dormir ¿tres meses? ¿cuatro? ¿seis? no le quedaba bien claro, de todas formas no se acostumbraba a estar sola en una cama...
Raro como comerse un clarinete
Raro, lo que se dice raro, como diría el querido Don Verídico, aquel sujeto que además de músico era medio mago, algo así como un encantador de serpientes, pero sin serpientes. Tocaba música y hacía desaparecer cosas. Humilde y todo era un artista que tanto te ponía...
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