Olga se asomó a la ventana y dio un sobresalto, enredada en sus piernas cansadas y varicosas, rumbeó a la puerta de calle. ¿Cuánto había pasado? ¿una semana?, un poco más, ¿diez días? En el cuidado que ponía para no volver a tropezar mientras llegaba al zaguán, no...