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Saint Exupéry vuela sobre el Yí
Desde el aire la vista de la ciudad er. curiosa, destacaban las luces de las calles y las de algunos edificios importantes. Más allá del monte y cruzando el Yí se divisaban una pequeñas luces vistas desde lo alto que contrastaban con un fondo negro, oscuro. Parecían luciérnagas ordenadas en dos hileras sobre el campo. Para el piloto...
Tratando de hacer contacto
En mi juventud, cuando vivia en Tejera, era un asiduo lector de revistas y publicaciones de esoterismo y ufología – dos temas que me insumian bastante pensamiento y tiempo en aquellas épocas. Eso, sumado a mi natural tendencia a ser un crédulo de casi todas las cosas (Todo lo contrario a mi actual inclinación a cuestionar todo), me jugó una...
Justino
El hombre iba y venia de un lado al otro del patio. Los tres perros permanecían echados bajo el alero del rancho, las gallinas picoteaban en la vuelta del galpón y el sauce parecía que iba a remontar con el viento de setiembre. El ambiente era tenso, mas allá de la...
Las desgracias del Arinos
Se zambulló como mil veces anteriormente, esperando encontrar algo, pero convencido que nada había allá abajo. Se equivocó... Al principio, no le pareció una moneda, sino más bien una piedra redonda como otras, como muchas; pero cuando la tuvo en sus manos notó un...
La siesta
Del latín nos viene siesta que hace referencia a la hora sexta, el mediodía y el tiempo posterior al almuerzo, que se dedicaba a descansar por un breve lapso. La siesta se da en un momento particular del día, y también, por qué no en cualquier momento, que no tiene...
La pareidolia de Jacinto
Aquel hombre poseía un don increíble que se cotizaba a cien pesos la consulta. Era el curandero del barrio, tiraba el cuerito, curaba el mal de ojo y daba inyecciones. Todo lo enumerado antes constituía su metier. Claro está que para cada consulta se agregaba algún...
Olga y Esther. Día 1.
Olga se asomó a la ventana y dio un sobresalto, enredada en sus piernas cansadas y varicosas, rumbeó a la puerta de calle. ¿Cuánto había pasado? ¿una semana?, un poco más, ¿diez días? En el cuidado que ponía para no volver a tropezar mientras llegaba al zaguán, no...
El final de Rodríguez
Estas reflexiones proceden de la lectura de Rodríguez de Francisco Espínola, pero, particularmente, del final de ese relato. Leído el cuento, que por cierto nos parecía fantástico, no habíamos advertido el tenor de su desenlace. Al principio tuvimos dudas pues podría...
Uno de la barraca
De los personajes que deambulaban por la barraca, uno destacaba por lo singular: el Nené Rosado. Un hombre rudo, de trabajo, de complexión gruesa pero pequeño de estatura, no medía su fuerza. Bajaba las bolsas de portland del camión Dodge del 40 y las estibaba en el...
Judas Maneco
-...Pero date cuenta Maneco... la propiedad privada es ilegal, date cuenta, que nació de una inmoralidad, de algún decreto real o porque a algún milico general se le antojó en su momento. Porque fijáte hermano, que antes, en la época del abuelo de Sepé y de aí...
De cuando Don Tito decidió ser Luthier
Por aquellos años el tiempo rendía un poco mas y hasta alcanzaba para ahorrar un poco de él. Fue justo por ese entonces que Don Tito decidió tocar la guitarra, pero tenía una pequeña carencia instrumental, no tenía guitarra. Entonces es ahí, cuando regresó a lo del...
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