¿QUIÉNES SOMOS?

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Destino al destino

El dulce canto de las aves, 
invade mi habitación, 
mientras la forma reposa en el lecho,
el pensamiento juega 
a ser el pasajero de la imaginación,
con destino al destino, 
donde tengo tantas canas 
como estrellas tiene el cielo…

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El lado H del abuso

Ese lado que me tuve que inventar, para que dejara de doler un poco. Porque el lado A y B ya no fueron suficientes, como el C, D, E, F y G...  Dicen que en la vida uno se va agarrando, se sos-tiene, de dónde puede. Porque somos muchas veces nuestro propio SOS, nuestro propio llamado de emergencias, dónde la vida se hace finita, porque de la...

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La alegoría de la caverna

La alegoría de la caverna está más presente en nosotros de lo que sospechamos. Últimamente he jugado con esa máxima que cada vez se hace más enorme, mordiendo como un pacman, pedazos de mi ignorancia. E insisto en que Platón ha hecho dos cosas geniales: la reflexión en sí, sempiterna, de proyección infinita y la forma propagandística de difundirla en las redes de su época. Ya bastaría con absorber que el tipo no solo no dice, ex-profeso en presente, que podés estar mirando lo que proyectás en vez de lo real sino que ideó una imagen metafórica que para el resto…

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Un abrazo a la muerte

Qué duro fue sentir que tu vida se nos escapaba, y qué alivio saber que, al final, no te fuiste.

Hubo un antes y un después en ese llanto tuyo, en aquella respuesta que nos dieron sobre lo que estaba ocurriendo. Verte llorar nos desarmó por completo, porque no es algo habitual la tristeza en tu andar.

La agonía nos consumía; El dolor era tan grande que me aferraba a él para no soltarlo para poder sostenerte.

Aquel día de lluvia, mirabas por la ventana del hospital y, con la voz rota, dijiste que la vida se te iba. Que agonía, me desarmaba lo que veía.

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Un grito en la calle

Era la primera noche otoñal fría y habíamos prendido la estufa a leña. Todo estaba silencioso y tranquilo. Apagué el televisor y me quedé sentada mirando las llamas, que quemando la leña, tomaban diferentes colores y lanzaban chispitas de luz. Todo en paz. ...

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Dos canciones

La ventana. Tras de la ventana, vimos la tormenta que todo lo arrasó, vi el viento en furia, romper a pedazos los muebles del amor. La cocina entera, se la tragó el viento, con nubes de color. Se rompía el piso, trizas las baldosas, Donde pisó el amor! Menos mal esta...

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Nunca nadie sabe cuándo…

Cuando amas profundamente a alguien, y ese ser enferma, el mundo parece detenerse. La cotidianidad se transforma en un paisaje de incertidumbre, envueltos en escueta fragilidad. Nos recuerda lo efímera que puede ser la vida. Sin saber, sin que nadie te lo pregunte te...

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De boliche

Cuando niños, prácticamente todos los domingos cruzábamos el paso sobre el arroyo Tejera, que estaba allí nomás, una media legua más abajo de nuestra casa. Pasábamos acariciando la laguna de Mansilla con su olor a camalotes y congorosa y enfilábamos por el camino de la escuela 36. A veces, no siempre, veíamos a Doña Natividad, a tiro de bola desde la calle, cascada en alguna tarea en el patio o agitando su mano, saludándonos. También Luis, su nieto-hijo, que andaba siempre por allí, se esmeraba en que notáramos su presencia.

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Relatos 3 y 4.

Una historia repetida

Se tomaron de la mano y se fueron a caminar por la playa.

Era una noche clara, de luna llena. El cielo se mostraba radiante, con miles de estrellas que, junto a la luna, iluminaban la arena húmeda.

Sin decir una palabra, sus pasos se encaminaron hacia el enorme árbol, que fue testigo de su primer beso. 

Allí se detuvieron y buscaron el corazón que en aquel entonces grabaron. Allí estaba. Resaltaba entre cientos de corazones que los amantes grababan, con la esperanza de que el amor que los unía fuera para siempre.

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Poemas

Ausencia Andaba yo; abatida  con mi alma entristecida  cuando llegaste tú  con tu alegría y tus sueños.  Comenzamos un camino  procurando hacernos un destino  mas el infortunio interrumpió  tu vida afable.  Y no pude ni quise...

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Dos más

Invasor Soplos claros, Siempre alerta los ojos en tu ventana. El invierno, el señuelo de la reja. Empieza en la mañana la nostalgia, los saqueos. La destrucción de la ciudad, los invasores. Simple Mañana es lejos, y de esperar nos sobran nervios, y de soñar nos falta...

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