Llegó el invierno
y con él
el aroma a humo y pan recién horneado en las calles.
Y llegó el café
entibiando las mañanas
la noche temprana.
Y llegó el silencio
para quedarse
sin pedir permiso
no vino solo
lo acompañó la melancolía
la música suave
las velas por la noche
los sacrificios por las mañanas.
Llegó el invierno
pero esta vez
sin vos.
Tu ausencia
que habita en cada sorbo de café solitario en las noches helantes
en las que clamo tu abrazo
en el silencio
en el frío
en la falta de abrigo
que me hace entender
que todo está perdido
que me ha consumido el frío.
