¿QUIÉNES SOMOS?

Sueños

por | 27 May, 2026

Necesito dormir para volver a soñar. En mis sueños todavía sigues aquí. 

En mis sueños puedo decirte lo mucho que aún te quiero. 

En mis sueños puedo decir en voz alta lo que en la vida real no, porque, seamos sinceros, nadie lo entendería. 

En mis sueños puedo ser yo misma, gritar y cantar sin que nadie me mire por encima del hombro, hacer chistes fuera de lugar y vivir cada tipo de aventura alocada como las que leo en mis libros preferidos. Tengo la teoría de que cada una de nuestras vidas está siendo escrita por alguien en este preciso momento, y cuando el libro se acaba, es cuando el protagonista muere. 

Sea quien sea que esté escribiendo mi libro, le gusta el drama, las rarezas y pequeñeces de la vida, y sentarse a escribir enfrente de su computador o máquina de escritura muchas horas, donde en la vida de los demás suceden rellenos y días de monotonía, yo creo que cada día siento y aprendo algo diferente, tanto de mí como de las personas a mi alrededor. 

Me encanta pensar en cómo será la vida de esa profesora malhumorada que llega a clases sin ganas de enseñar, si tendrá mascotas o al menos un pez dorado que alimentar, si vive sola en una casa que sus padres le heredaron antes de morir o si alquila un apartamento con su bajo sueldo, si tendrá pareja o hijos, y si sí los tiene por qué es tan amargada, si estudió la carrera que quería o si simplemente siguió órdenes, consejos e instrucciones que creyó en su momento eran correctas y ahora se ha arrepentido. 

No la juzgo, no es fácil lidiar con personas que no son tú, y mucho más si esas 

personas son niños. 

Los niños son divertidos, alegres, vivaces, inocentes de la vida y de sus peligros, y ahí es donde entras tú a su vida. 

De todas formas, no sé de qué me preocupo. 

No estoy hecha para cuidar de mí misma, nunca podría hacerlo con otra persona, menos una mini yo, conociéndome bien, sarcástica, hiperactiva, perezosa a la hora de los deberes del hogar, viviendo en su mundo sin prestar atención a las reglas que le imponen tanto su familia como la sociedad y época en la que vive. 

Y ahora sí me permiten, reflexionaré más sobre el hecho de cómo mi padre ha aguantado ese infierno 14 años seguidos durante toda mi vida. 

Tengo sueño, iré a dormir, a dormir y a soñar cosas, cosas y personas cuya presencia nunca volveré a ver ni presentir. 

                                                                                     Merengue de una noche.