¿QUIÉNES SOMOS?

Disman

por | 10 Jun, 2026

Disman Anchieri nació en 1946 en Durazno, ciudad que marcó profundamente su vida y su manera de mirar el mundo. Maestro de profesión y fotógrafo por pasión, creció en una época donde la enseñanza, los vínculos y las cosas simples tenían un enorme valor.

Desde niño descubrió la importancia de los maestros y entendió que educar era dejar huellas en los demás. Esa admiración fue la que lo llevó a elegir su profesión como camino de vida. Con el tiempo también comprendió algo esencial, valorar a las personas que nos acompañan y a las experiencias que nos transforman.

Su amor por la fotografía nació casi sin darse cuenta, con una vieja cámara familiar y la curiosidad de registrar aquello que muchas veces pasa desapercibido. Más adelante, junto al fotógrafo Ricardo Berrutti, reafirmó una idea que lo acompañaría siempre, la fotografía no es solo una imagen, es memoria, documento y testimonio de la vida.

Recuerda un Durazno distinto, más pequeño y sencillo, donde las plazas, las caminatas y hasta las crecientes del río formaban parte de la aventura de crecer. Hoy, al mirar la ciudad a través de sus fotografías, reconoce el esfuerzo de generaciones enteras que fueron construyendo el lugar paso a paso. Para él, avanzar no significa borrar el pasado, sino complementarlo y respetarlo.

En 2005 se jubiló, pero nunca dejó de enseñar. Porque sus palabras, sus imágenes y su manera de observar siguen transmitiendo una filosofía clara y profundamente humana:

Valorar las cosas simples.
Aprender haciendo.
Animarse al ensayo y al error.
Y entender que lo importante no es la cámara, sino el ojo y la sensibilidad de quien mira.

Nuevamenete, lo importante Dayana es documentar y compartir sin miedo, no hay que buscar ser aprobados, tenemos que animarnos a ser.

Su legado es una invitación a vivir con pasión, dejar huellas y mirar el pasado no con nostalgia, sino como el cimiento de todo lo que somos hoy.

Valoremos siempre lo sencillo y no mirar el pasado con dolor, ni mucha nostalgia, dificil si, pero posible, hay que ver la vida con razón de ser.

En esta ciudad, mi fotografía y mis preferencias se encuentran en el otoño de la Avenida Churchill y en el río, que fluye constante en su eterno pasaje.

Disman Anchieri