El dulce canto de las aves,
invade mi habitación,
mientras la forma reposa en el lecho,
el pensamiento juega
a ser el pasajero de la imaginación,
con destino al destino,
donde tengo tantas canas
como estrellas tiene el cielo…
El dulce canto de las aves,
invade mi habitación,
mientras la forma reposa en el lecho,
el pensamiento juega
a ser el pasajero de la imaginación,
con destino al destino,
donde tengo tantas canas
como estrellas tiene el cielo…