Repasando el camino recorrido, cuando dejo que mi mente me lleve hacia el pasado o el presente y también al futuro aunque ese es incierto, hay un diálogo que divaga, tratando de entender cuáles fueron los motivos que me llevaron a tomar ciertas de decisiones, descartando otras posibilidades.
Argumentos hay para la motivación y/o circunstancias, que me guiaron a elegir o aceptar, pensando y creyendo que era lo más lógico y necesario.
Sin embargo, hay una voz interior que interrumpe y dice: ¿y si lo que descarté hubiera sido mejor para mis sueños y anhelos? ¿y si lo hubiera pensado mejor? Tal vez sí o tal vez no.
Cada decisión que tomé, fue sobre la base de mi realidad y sentir de ese momento.
¿ y si hubiera permitido que otras personas, me guiaran a considerar mis sueños, a mirar el futuro con más expectativa y confianza, libre de temores?
Me consuela razonar que cada decisión que tomé, me llevó en sí, al desarrollo de mi ser interior, quien me ayuda hoy a seguir soñando y a valorar lo que tengo: mi familia, mis amigos, mis afectos.
