Trata de la historia de un chico llamado Nicolás el cual se sentía mal mentalmente, el al llegar a su casa no era el mismo su sonrisa desaparecía sus chistes se volvían vacíos.
Nicolás abrió la puerta de su apartamento. El sonido de la cerradura al ceder fue un pequeño clic que marcaba el fin de su jornada laboral y, mucho más importante, el fin de su actuación. La luz del pasillo se encendió, revelando el rostro que había escondido todo el día.
La sonrisa desapareció. No se desvaneció lentamente… colapso como una tela mal sostenida, dejando al descubierto el cansancio crónico que se había adherido a sus facciones. Sus ojos, antes emocionados de una alegría fabricada para chistes y reuniones, se volvieron opacos, como ventanas cubiertas de tristeza.
Sus chistes, los que acababan de hacer reír a su jefe y a su compañera, se volvieron vacíos. No es que los olvidara, sino que el de las risas que en algún momento lo hicieron feliz, un dolor tan hueco en la soledad de su sala de estar, que dolía.
Se dejó caer en el sofá. Su cuerpo se sintió inmensamente pesado, no por el agotamiento físico, sino por el peso de un dolor emocional Durante horas, cada músculo de su rostro había trabajado para convencer al mundo de que estaba bien. Ahora, todos esos músculos se relajaron en una expresión de pura derrota.
El al recibir un breve pero lindo mensaje de su novia «¡amor te extraño, cuéntame algo gracioso de tu día!»
Dejó el teléfono sobre la mesa, con la intención de responder «en un momento». El «momento» se convirtió en diez minutos. Los minutos en horas y así en un vacío interminable de pensar y pensar de mirar solo al techo, donde el techo con el tiempo pensando y pensando y mirando el techo
Ese hombre en el reflejo no era el Nicolás. El que hacía reír realmente a sus compañeros el que contaba chistes reales , chistes vacíos.. el que le enviaba textos y textos de amor a su novia. Era un desconocido. Un extraño cuyo mayor logro del día era fingir una existencia y una vida normal y cotidiana con una convicción depresiva y descolorida
El al tener una vida depresiva mal vivida sintiendo que su vida no cobro sentido, sin logro alguno.. decidió acabar con su vida.
Sintiéndose inútil no dio oportunidad alguna a valorarse a si mismo. Amándose mas, dando mas señales
Sin saber que había gente que lo amaba que lo apreciaba
