Nació en Durazno en 1949: Canta Durazno, el sueño que se hizo realidad. Ser conductor tal vez fue una etapa que se dio dentro de una serie de actividades que Jesús Carlos Correa ya venía realizando. Comenzó cuando era estudiante, aún niño, asistiendo a una audición donde empezó recitando. Así lo conoció la gente, como recitador infantil, aunque interpretaba poemas gauchescos con un estilo propio de un adulto.
Esto ocurrió en un programa llamado Tío Noé, una audición que estuvo más de 35 años en el aire, para él fue fundamental, porque allí aprendió a proyectar la voz, a modularla y a desarrollar una impostación natural. Nadie le enseñó de manera formal, lo fue incorporando a través de la práctica. Con el tiempo comprendió que aquello le había servido mucho para lograr que su voz tuviera matices, con subidas y bajadas según el contenido de los textos.
En ese tiempo, leía diarios que conseguía prestados y se sentaba frente a un “micrófono” que había armado él mismo con un tarrito de Royal y un palito, desde ahí leía las noticias como si fuera un informativo.
Quizás por ese inicio recitando poesía gauchesca, el folclore pasó a ser una de las cosas que más le gustaban, en una época en la que estaba muy presente en todas las radios.
Más adelante, a los 17 años, comenzó a grabar publicidades. Luego, junto a Pocho Souza, que era un gran amigo y un destacado poeta, consiguió un espacio de 15 minutos de lunes a viernes que, junto a Geber Charlo lo dedicaba al folklore, todo esto ocurría alrededor de 1964.
En 1967 se abrió un concurso para informativistas en la radio, Jesús Carlos Correa se presentó y le dieron 15 días para conseguir noticias, elaborar el informativo y presentarlo grabado, sin embargo, lo realizó en dos días, lo grabó y lo llevó a la radio, con ese trabajo ganó el concurso e ingresó oficialmente como informativista.
Ese mismo año lo llamaron desde Salto para recitar, actividad que nunca abandonó y que siempre tuvo buena aceptación. En ese contexto se realizaba un festival en el que se llevaban adelante eliminatorias en distintas categorías, se inscribió como recitador y ganó la etapa que se realizó en el Club Unión.
Ese mismo año ingresó a la radio y en 1969, comenzó con Canta Durazno, un programa que estuvo más de 40 años en el aire. Además, en ese espacio organizaban una peña mensual, con el apoyo de la Intendencia y la participación de elencos duraznenses.
En el viaje de regreso, en tren, junto a toda la delegación de Durazno, surgió la idea de lo valioso que sería organizar un Festival en la ciudad. En ese momento comenzó, de alguna manera, una inquietud compartida por un grupo importante de personas que, con el tiempo, derivó en la conformación de una comisión de cantores.
Tenían una idea clara, querían hacer algo y estaban decididos a hacerlo.
La propuesta se presentó al Ministerio de Transporte y Obras Públicas de la época, aunque el apoyo inicial se observaba limitado.
Más adelante, con la llegada de Iturria como intendente de Durazno, la idea volvió a plantearse y finalmente se aprobó su ejecución. En todo ese proceso, el programa Canta Durazno tuvo un papel fundamental para sostener la iniciativa, porque muchas veces los encuentros terminaban y cada uno volvía a su vida, lo que podía haber hecho que la idea se diluyera.
Sin embargo, el programa continuó, al igual que las peñas, y eso permitió que el vínculo y la motivación se mantuvieran vivas.
En las peñas siempre repetían la misma idea, algún día iban a organizar un festival interdepartamental y ese sueño, con el tiempo, se cumplió. Jesús Carlos Correa llegó a conducir 47 Festivales de Durazno.

Para él, el Festival de Folclore fue la culminación de un proyecto que trabajó durante muchos años, pero también considera que fue y sigue siendo muy importante para Durazno en general. El festival permitió mostrar que el departamento podía proyectarse por sí solo y a partir de ese evento, Durazno comenzó a tener mayor visibilidad y reconocimiento.
A quienes sienten interés por la comunicación y ejercen ese rol, considera importante transmitirles que lo fundamental es la vocación. Para comunicar, entiende que hay que sentir un nerviosismo especial, diferente, propio de la responsabilidad que implica llegar a los demás.
Considera que la comunicación es una hermosa tarea que también se aprende haciendo y que justamente esa posibilidad de aprender a través de la experiencia es una de sus mayores riquezas.
Aunque se jubiló, continúa siendo una persona muy activa y disfruta profundamente de eso. Se considera una persona creativa, sale con frecuencia y procura mantenerse siempre en movimiento.
A lo largo de su vida tuvo muchas oportunidades fuera de Durazno, pero siempre regresó. Le encanta Durazno y siempre ha estado profundamente conectado con este lugar.
Considera importante trabajar para construir un estilo propio. No cree necesario imitar a nadie, por el contrario, entiende que al hacerlo se pierde autenticidad.
Para él, lo fundamental es ser uno mismo. Las copias existen en todos lados, pero quien realmente logra llegar y dejar una huella lo hace a partir de sus propias características.
También considera importante convencerse de las propias ideas y saber manifestarlas, porque muchas veces las personas pueden estar convencidas de algo, pero no llegan a expresarlo.
Jesús Carlos Correa se siente profundamente orgulloso de Durazno y se identifica plenamente con el hecho de ser duraznense.
