¿QUIÉNES SOMOS?

Alturas

por | 12 Ago, 2026

Me gustaban los techos de la casa de mis abuelos. Aquella maravilla de dos plantas, inabarcable, la había construido el abuelo Alberto. 

En la terraza había una claraboya que iluminaba el hall. Allí, mi abuelo sobre zarandas viejas, secaba orejones de tomate para el invierno. Por allí subía al otro techo, el prohibido. Se divisaba el campito y demás techos. Subir al cielo en dos etapas: la asentida y la prohibida. En una de esas habitaciones organicé mi dormitorio, en la otra, la abuela dispuso el costurero en su última etapa de modista. Aquella mujer decidida, de ojos claros que había marcado mi niñez y adolescencia se aprontaba a envejecer. Yo, con mi asma zarandeándome cada poco, buscaba mi destino. Buscaba un hilo del costurero que guiara mi juventud. Los días de tormenta, con sus pies doloridos y descalzos y sus juanetes amenazantes me invitaba a sentarnos en el banco de la vereda a ver pasar la vida y ver las nubes. Ambos buscábamos nuestro cielo en aquel cielo oscuro. -¿Eres feliz Federico?, soltaba directo como perdigonada al estómago. -Lo soy, abuela -balbuceaba- ustedes y ésta casa me atraen y me gustan. Tengo amigos que me extrañan, aunque las gurisas aún no se desayunaron quien soy… No te rías, hay una rubia que ni me mira… ¡Que doloroso resulta eso! 

– ¡Tranqui chiquito! ¡Ya se resolverán esas cosas! Acordáte que cuando el abuelo me abordó y yo le dije que pasara en otro momento, se tomó dos años para volver a pasar. ¡Siempre fue igual! Y un día, en la vereda, atracó la bicicleta contra el muro. Se subió por el cuadro y me gritó: -¡Célica vení! Yo andaba en el patio, solo le veía la cabeza. Me extendió su brazo con una cajita y me dijo: -¡después te explico! Cuando la abrí vi que eran dos anillos. -¡Robano, Robano! fue lo que me salió. El ya se había ido. 

Haber vivido con mis abuelos fue mágico. Aquellos techos donde miraba lejos, hoy siguen estando allí, pero con otras vidas. Las nubes de tormenta me siguen atrayendo. También me queda el asma, aquietándome.