4.
Nací a ciento ochenta kilómetros
de este lugar,
donde ahora estoy aquí,
parado, quieto.
Mi cuerpo
guarda cada centímetro,
metro,
cada kilómetro,
para que no me olvide,
que el ciento ochenta
nació allá.
En el cero.
5.
Un colibrí
se posó
sobre tu espalda
blanca,
blanda y blanca.
Su lengua larga
se sumergió en los estanques
de tus lunares
bebiendo tu néctar,
y así
polinizar
otras espaldas
no tan blandas ni blancas.
Sin lunares.
